Trastorno Bipolar Sobre el Trastorno Bipolar El Trastorno Bipolar es una alteración de los mecanismos que regulan el estado de ánimo (Vieta, Colom y Martínez, 2001). Es el diagnóstico que describe un trastorno del estado de ánimo caracterizado por la presencia de episodios de manía o hipomanía, en los que aparecen niveles anormalmente elevados de energía, cognición y del estado de ánimo; junto con probables episodios alternantes de depresión. (Roy Colàs, M. 2015). Los trastornos bipolares son un complejo grupo de enfermedades mentales con un nivel alto de prevalencia en la población, el trastorno bipolar es una enfermedad crónica, siendo su tratamiento adecuado esencial para disminuir recaídas y mejorar su pronóstico. El abordaje de los episodios exige una elección precisa de los diferentes tipos de intervenciones, como: La intervención farmacológica, la intervención psicológica y social” (Roy Colàs, M. (2015). las cuales deben ser para toda la vida, debido al alto nivel de deterioro en los pacientes. Según el CIE10, el trastorno Bipolar es un trastorno caracterizado por la presencia de episodios reiterados (es decir, al menos dos) en los que el estado de ánimo y los niveles de actividad del enfermo están profundamente alterados, de forma que en ocasiones la alteración consiste en una exaltación del estado de ánimo y un aumento de la vitalidad y del nivel de actividad (manía o hipomanía) y en otras, en una disminución del estado de ánimo y un descenso de la vitalidad y de la actividad (depresión). Según el DSM-5 se estima que el riesgo de suicidio a lo largo de la vida de los pacientes con trastorno bipolar es 15 veces superior al de la población general. De hecho, el trastorno bipolar supone un cuarto de todos los suicidios consumados. La historia previa de intentos de suicidio y el porcentaje de días con depresión en el último año se asocian a un mayor riesgo de intentos de suicidio o suicidios consumados. Considerando que el trastorno bipolar (TB) es un trastorno anímico, se debe tener en cuenta en el caso de Carlos que los síntomas depresivos son muy frecuentes ya que “este trastorno es una enfermedad crónica, recurrente y episódica que implica la desregulación del estado de ánimo” (Meynard, 2008). Actualmente el trastorno bipolar se divide en sub tipos: trastorno bipolar I (TB-I) y trastorno bipolar II (TB-II), Los cuales se definen a continuación. Trastorno bipolar tipo I El trastorno bipolar I, es la forma más común donde se caracteriza episodio de depresión intensa y el de episodio maniaco, que casi siempre requieren hospitalización. Características según el DSM-5 Se han cumplido los criterios al menos para un episodio maníaco (Criterios A–D en “Episodio maníaco” antes citados). La aparición del episodio(s) maníaco(s) y de depresión mayor no se explica mejor por un trastorno esquizoafectivo, esquizofrenia, un trastorno esquizofreniforme, un trastorno delirante u otro trastorno del espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos especificados o no especificados Trastorno bipolar tipo II El tipo II en los trastornos bipolares se caracterizan por tener episodios de depresión más profundos que el tipo I, y las crisis de euforia son las leves al punto de que la mayoría no requiere hospitalización. Características según el DSM-5 Se han cumplido los criterios al menos para un episodio hipomaníaco (Criterios A–F en “Episodio hipomaníaco” más adelante) al menos para un episodio de depresión mayor (Criterios A–C en “Episodio de depresión mayor” antes citados). Nunca ha habido un episodio maníaco. La aparición del episodio(s) hipomaníaco(s) y de depresión mayor no se explica mejor por un trastorno esquizoafectivo, esquizofrenia, un trastorno esquizofreniforme, un trastorno de ideas delirantes, u otro trastorno del espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos especificados o no especificados. Los síntomas de depresión o de incertidumbre causados por la alternancia frecuente de períodos de depresión e hipomanía provocan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento. Trastorno bipolar ciclotímico El trastorno bipolar ciclotímico consiste en una alternancia cíclica entre episodios hipomaniacos y depresivos leves o moderados durante un periodo de aproximadamente dos años. Las personas que presentan este tipo de trastorno suelen ser vistas como “inestables” o “impredecibles”. Muchos pacientes bipolares I y II son también ciclotímicos, es decir, aparte de los episodios «importantes» de la enfermedad, también presentan frecuentes oscilaciones leves (Vieta, Colom y Martínez, 2004). Características según el DSM-5 Durante dos años como mínimo (al menos un año en niños y adolescentes) han existido numerosos períodos con síntomas hipomaníacos que no cumplen los criterios para un episodio hipomaníaco, y numerosos períodos con síntomas depresivos que no cumplen los criterios para un episodio de depresión mayor. Durante el período de dos años citado anteriormente (un año en niños y adolescentes), los períodos hipomaníacos y depresivos han estado presentes al menos la mitad del tiempo y el individuo no ha presentado síntomas durante más de dos meses seguidos. Nunca se han cumplido los criterios para un episodio de depresión mayor, maníaco o hipomaníaco. Los síntomas del Criterio A no se explican mejor por un trastorno esquizoafectivo, esquizofrenia, un trastorno esquizofreniforme, un trastorno de ideas delirantes, u otro trastorno del espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos especificados o no especificados. Los síntomas no se pueden atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) o a otra afección médica (p. ej., hipertiroidismo). Episodio depresivo mayor Un episodio depresivo mayor consiste en síntomas que son lo suficientemente graves para causar dificultades evidentes en las actividades cotidianas, como el trabajo, la escuela, las actividades sociales o las relaciones. Un episodio comprende cinco o más de los siguientes síntomas: Estado anímico depresivo, como sentirse triste, vacío, desesperanzado o tener ganas de llorar (en niños y adolescentes, el estado anímico depresivo puede manifestarse como irritabilidad). Marcada pérdida del interés o de la capacidad para sentir placer en todas —o en casi todas— las actividades. Adelgazamiento importante sin hacer dieta, aumento de peso, o disminución o aumento del apetito (en niños, la imposibilidad para aumentar de peso